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| "PLEGARIA DE UN MANANTERO" |
| Hoy
quiero decirte, Padre |
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Vaya tierra,
Andalucía |
| de
una vez un par de cosillas |
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que,
como cantan algunas voces |
| que,
cuando me salen del pecho |
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hasta
los mismos gitanillos |
| y
las voy a soltar tan bonitas |
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tién
aquí su cristo pobre, |
| me
se quean en la garganta |
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con
las manos sucias, gesto dulce |
| y
las lágrimas lo evitan |
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y
nómada piel de bronce |
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| A
veces me gustaría saber |
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Y
para que hablar ya, Dios mío, |
| en
qué piensas ahí arriba |
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de
cuánto quieren a Tu Madre |
| si
acaso te desagrada |
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Del "Amor","La Paz" y "La Victoria" |
| o si
te llena de alegría |
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me
la convierten en estandarte, |
| ver
la emoción de tus hijos |
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sus "Dolores" y "Amargura" |
| cuando
van llegando estos días |
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sufren
como en sus propias carnes |
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| Y es
que en to er mundo es sabió |
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Tién
una "Madre de la Soledad" |
| la
magia que tié la Puente |
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y
aemás la "Madre del Consuelo" |
| pa
esa cosa que llaman Mananta |
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porque
aquí naide se olvía |
| estos
pontanos, bendita gente |
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que
no hay cariño más sincero |
| en
su jerga tan graciosa |
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que
el de una madre pa un hijo, |
| mas
ni una miaja irreverente |
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y el
de la Tuya es eterno |
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| Mira
si es grandre, Señor, |
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Lo
que yo Te digo, Padre Bueno, |
| la
maravilla de estos hombres |
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poniendo
el corazón en la mano |
| que
entregarían el alma por Ti. |
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que
estos Tus hijos se quieren |
| y
que hasta Te ponen mil nombres |
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y se
tién de veras por hermanos |
| que
adivinas cualidades |
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no
sólo en Semana Santa |
| de
Tu persona responden. |
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sino
todos los días del año |
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| Te
dicen "Cristo del Calvario" |
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Y Ya
termino, que estarás pensando |
| "El
Terrible" o "El Nazareno", |
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"cuan
difícil es hacer callar |
| y
bastantes más bellas palabras |
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a
estos pontanos mananteros |
| que
no hay nadie en este pueblo |
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cuando
se empeñan en hablar |
| al
que no se le llene la boca |
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de
mi Hijo o de María, |
| hablando
del Rey del Cielo. |
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o de
su fervor inmenso" |
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| Hay
quien Te saca entre palmas, |
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Sólo
quería pedirte, mi Dios |
| sobre
un borriquillo chicuelo |
|
que
me dejes vivir mucho tiempo |
| con
el que en Jerusalem entrastes |
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que
tengo entoavía mucho amor |
| según
antaño escribieron |
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guardaíto
aquí en dentro, |
| aquellos
hombres elegidos |
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y
quiero pasar muchos años |
| que
Tus Discipulos fueron. |
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cantándote
lo que siento |
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| Otros
llevan costales, |
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Padre,
merece la pena vivir |
| como
en un cuadro precioso, |
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pa
ser Tu hijo y Tu siervo. |
| la
que fue tu Última Cena, |
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Que
viva Puente Genil, |
| con
varones tan valiosos, |
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puente
que une la tierra y el Cielo |
| y
en todas las imágenes |
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y
que viva su Mananta |
| eres
Tú Todopoderoso.. |
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en
la que, por ese amor verdaero, |
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la
que fue pasión de Tu Hijo |
ERNESTO CACERES MOLINA |
|
es
hoy la pasión de este Pueblo |
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